
Cuando pensamos en sirenas lo primero que se nos viene a la cabeza es la bellisima sirenita de Disney, o las inquietantes sirenas que intentaron seducir a Ulises y a su tripulacion.Pero las sirenas que hoy tengo en mente son otras mucho menos atractivas y desde luego mucho mas pavorosas.Suelen hacer acto de presencia por la noche. No es que de dia no existan,pero lo cierto es que no les solemos hacer tanto caso y pasan inadvertidas entre la multitud de sonidos que constantemente inundan nuestros oidos
Pero de noche,cuando ya estamos retirados en casa,cuando en la calle empieza a reinar el silencio,su presencia se hace mas palpable,su ulular mas ominoso
Las oimos llegar desde lejos y poco a poco van pasando a formar parte de nuestra conciencia auditiva.De repente y de golpe,conforme el sonido se va acercando a nuestras casas nos percatamos de la posible trascendencia del suceso y nos asomamos al balcon para ver si desgraciadamente se van a detener cerca de nuestra casa pero para desear secretamente que afortunadamente no sea en la nuestra
Pueden ser de la policia y en ese caso suelen anunciar una probable pelea conyugal,una reyerta de borrachos y en el peor de los casos hasta una posible violencia de genero con delito de sangre de por medio.Tambien pueden ser de los bomberos y en ese caso nos angustiamos pensando que el fuego pueda estar tan cerca que ponga en peligro todas las cosas que hemos ido acumulando en lo que llamamos hogar y que sin duda han pasado a formar parte constitutiva de nuestra vida
Pero las que mas miedo nos dan son las de las ambulancias.Siempre que vemos pasar a una bajo nuestras ventanas no podemos sino evitar preguntarnos por quien sera el pobre ocupante de la misma,cual habra sido su dolencia,como estaran sufriendo en ese momento las personas que le quieren y secretamente cruzamos los dedos para que esa sirena en concreto no venga nunca a por nosotros pues nada hay mas desvalido que la cara del enfermo obligado a salir de su casa y temiendo no volver a regresar nunca a ella y por eso deseamos con todas nuestras fuerzas que esa cara no sea nunca la nuestra y pensamos que ojala se nos lleven antes las sirenas de Ulises.





